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Rutina de cuidado facial en hombres – lo que hacer y no hacer

Rutina de cuidado facial en hombres – lo que hacer y no hacer

Desde décadas de lucha contra el acné en la pubertad, hasta empezar a ver los primeros signos de las arrugas, es difícil ganar el juego contra el tiempo para lucir una piel bonita. Pero antes de maldecir a tus genes, pregúntate si tu rutina de cuidado facial y tus hábitos de estilo de vida están a la par. Y con esto no nos referimos a horas de reloj frente al espejo o de usar los productos faciales de lujo a tu novia. No hay necesidad de largas exfoliaciones de cinco pasos ni rutinas de ese estilo.

Usar demasiados productos o escoger los inadecuados pueden irritar la piel. La clave es lavar e hidratar todos los días y seguir algunos otros conceptos básicos de mantenimiento. Echa un vistazo a estos consejos sobre lo que hacer y no hacer para conseguir una cara más fresca, renovada día a día.

Al levantarte de la cama.

Un buen remojo con agua fría hace más que despertarte. Una buena limpieza ayuda a eliminar las células muertas de la piel que se pegan y hacen que tu cara se vea aburrida. Utiliza un limpiador con ácido glicólico, utilízalo por las mañanas y antes de acostarse. Para una limpieza más profunda, que también estimula el crecimiento de nuevas células de la piel, puedes utilizar un exfoliante suave una o dos veces por semana. Simplemente no debes exagerar con el uso si la piel empieza a ponerse roja o irritada. Recuerda que la piel nos habla y aprendemos según como se vea. Debemos aprender a “escucharla”.

No te olvides de usar crema hidratante.

Usar una loción o crema hidratante debe ser el segundo paso automático u obligado después de la limpieza en la rutina de cuidado facial. Aplica crema hidratante cuando la piel todavía está ligeramente húmeda para ayudar a sellar la humedad en ella. La mayoría de las lociones y cremas para el rostro son a base de aceite, que funcionan bien para las personas con piel normal y son una necesidad para la piel seca o escamosa, especialmente en el invierno. Si tienes piel grasa o eres propenso a los brotes, busca un producto a base de agua. Recuerda siempre elegir productos con ingredientes naturales y libre de parabenos, son menos dañinos y menos irritantes para la piel. Tampoco olvides de usar lociones, bálsamos o cremas after-shave para cuidar la cara después de un afeitado, ya que, al preparar la cara para ello, puede terminar deshidratada. Hay productos de pre afeitado para minimizar estas consecuencias.

Mantente siempre hidratado.

Utilizar lociones o cremas hidratantes es sólo la mitad de la ecuación para mantener una adecuada hidratación, la piel necesita humedad de dentro hacia afuera, así que sugerimos beber entre seis y ocho vasos de agua al día. También mantenga a raya las cantidades de alcohol y cafeína que esté ingiriendo. Ambos pueden deshidratarte, pero, beber café o bebidas junto con alimentos y agua puede ayudar a contrarrestar los efectos deshidratantes.

No exageres con el consumo de azúcar refinado.

Disfruta de vez en cuando de una buena palmera de chocolate o de una dona, pero no conviertas esto en una cosa rutina diaria, ya que las dietas altas en azúcar causan inflamación, que pueden conducir a brotes. Las galletas, pasteles y los refrescos son alimentos con calorías vacías, así que no te olvides de revisar los gramos de azúcar en alimentos aparentemente sanos o sabrosos, como el yogur aromatizado, los cereales, las salsas o las barras de proteínas. Estas inocentes bombas de azúcar pueden influir mucho en tu aspecto, tu estado físico y tu rutina de cuidado facial.

Piensa en las arrugas antes de que aparezcan.

Es inevitable el no tener arrugas, el tiempo pasa para todos por igual. Pero puedes verte y sentirte más joven por mucho más tiempo, si te cuidas y tienes en cuenta estos consejos. Tener una vida ordenada, realizar ejercicios físicos y no excederte con el alcohol, tabaco o café, tienen efectos muy positivos al hablar del cuidado facial. Los malos hábitos nos pasan factura a la larga, por eso no debes “dormirte en los laureles” ni creer que una persona joven es invencible (nos pasa a todos, a mí me ha pasado, es por experiencia).  Fumar disminuye la circulación y la producción de colágeno, por lo que la piel pierde su coloración natural y terminas pálido o manchado. Además, fumar puede crear esas horribles líneas finas alrededor de los labios y otros signos de envejecimiento prematuro.

Si ya vas por los 20 y pico de años, ya es tiempo de ir cuidándote y de usar productos faciales como hidratantes y exfoliantes. También cremas con SPF (factor de protección solar). Ten en cuenta que el aire contaminado de las grandes ciudades no nos aporta otra cosa que manchas, puntos negros y otros tipos de afecciones en la piel.

Descansa lo suficiente.

Entre siete y ocho horas de sueño son las que recomiendan los expertos, dará a sus células el tiempo necesario para arreglar el desgaste del día. No trates de compensar una semana de sueño perdido el domingo por la mañana, el cuerpo necesita un sueño constante para verse bien. ¡Si además ayudas a tu rostro con una crema hidratante, mejor que mejor!

Cuidado con tomar demasiado Sol.

Mucha atención al tomar Sol. Los rayos dañinos aceleran el proceso de envejecimiento al ralentizar la producción de colágeno y el crecimiento celular y obliga a la piel a perder su elasticidad. Tu mejor defensa es un buen protector solar. Busca una crema hidratante con un FPS de 15 o superior que proporcione protección de amplio espectro, lo que significa que bloquea los rayos UVA y UVB.

Evita estresarte.

Los atascos y las jornadas laborales largas no sólo afectan tu estado de ánimo, el estrés causa estragos en tu piel. El agotamiento excesivo eleva los niveles hormonales en el flujo sanguíneo, lo que daña las células de la piel sana y te hace más propenso a brotes o manchas y arrugas. Debido a que no encontrará una botella de paz en el pasillo de su casa, contrarresta el estrés con ejercicios físicos, caminatas o algún otro deporte que te guste.

Buena alimentación.

En la variedad de consumo de productos saludables y naturales está la clave. Desde las bayas hasta las zanahorias, cada fruta o verdura tiene diferentes antioxidantes buenos para ti. Estos compuestos ayudan a luchar contra los radicales libres, moléculas que encolerizan los efectos de inflamación, el daño solar y el envejecimiento prematuro. Consume de cinco a siete porciones (o más, entre horas) de frutas y verduras al día. Los investigadores escoceses encontraron que dos piezas adicionales de fruta/verdura cada día mejoraron notablemente el tono de la piel en seis semanas sobre un grupo de personas analizadas.

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